El tránsito de los que miran la noche

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Comentario sobre Nocturno, libro de cuentos de Pablo Semadeni.

El mes de marzo de 2023 merece nuestra especial atención: quien escribe estas líneas gozó uno más de sus natalicios, pero aún superior en importancia es que la editorial argentina Mirador publicó Nocturno, libro de cuentos de Pablo Semadeni.

La imagen de portada es la de un cielo estrellado, tal vez una clave de lectura, una metáfora: lean como quien mira desde el campo las estrellas. La multitud de puntos claros sobre el negro evoca un cielo no de ciudad sino del llano solitario. Los cuentos, por otra parte, son reciamente citadinos; empero la conciencia está lejana, habita quizá las pampas de Trenque Lauquen, primer hogar de Semadeni.

Todo es elocuente. La biografía brevísima en la solapa indica: “ha publicado libros de historia, novelas, cuentos, ensayos y también cultiva los aforismos. Junto con Miguel Grinberg editó la revista el OjO y junto a Susana H. Salzamendi Otro Mundo. Manifiesto de Arte y Política”. Allí también hay claves y metáforas. La contemplación del abundante cielo nocturno cifra una esperanza de atisbar otros mundos, sorprender algún platillo volante, suponer que algo nos mira desde más allá, un gran OjO, una mentalidad no enturbiada por afanes y miserias demasiado humanas. Y el historiador-ficcionador filosofante descubre en sí esta potencialidad extraterrestre, y todo lo escruta con sensibilidad crispada e igualmente compasiva, comprensiva; y el “manifiesto” se desprende como cosa natural: Arte y Política, lo extraterrestre y lo terrestre, pero primero el Arte, primero el espíritu de esa noche hiperastral, luego las formas de un nuevo orden colectivo, de un código para la convivencia pacífica entre las necesidades de las estrellas humanas varias.

La primera hoja del libro es negra, es una no-visión, una noche ya vaciada de estrellas, como la invitación a abismarse, a suspender el ímpetu de las propias ideas y estar abiertos. Pablo dispuso para mí la siguiente dedicatoria: “A Marcos, este parche profundo”. Allí otra clave. El autor cree en la gracia curativa de lo que ha publicado. Ha diseñado un parche para cubrir hondas fisuras de la vida humana.

Llega el prólogo. Sucintas reflexiones del poeta Andrés Bohoslavsky. Primeramente, una definición del concepto de flâneur, tan caro a la literatura de Pablo. Se habla del “paseante callejero urbano ocioso intelectualmente activo”, uno que corre “por aquí y allá”. Este ocio pensante apresura feliz sus tránsitos por las áreas diversas, paladea el vaho de lo peculiar y lo íntimo. Un flâneur, señala Bohoslavsky, también historiador, como conjugando cierto hedonismo del puro presente, cierta inocencia de lo vivo, con la meditación informada sobre los porqués, sobre los vericuetos y las derivas de una densa Historia.

Añade Andrés: “Sin tono moralizante, sin ponderaciones que disciplinen al lector, sus palabras parecen hablarnos al oído. Y de este guiño cargado a veces de ironía aparecen las imágenes de un país en estado de descomposición”.

Catorce cuentos completan el libro. “Los fifís de Palermo Hollywood” es el primero, y aquí sospecho la presencia de los elementos estéticos fundamentales de toda la obra:

Un protagonista de perfil intelectual, fastidiado y desencantado con buena parte del entorno, que trabaja de lo que puede y que observa filosamente las malformaciones humanas, a nivel individual, barrial, nacional o universal. El grotesco y la ironía amenizan la densidad crítica de algunos postulados, y un halo de nostalgia preña la atmósfera. Algo se ha perdido, y la Conciencia (encarnada en los protagonistas-narradores) lucha por emanciparse, por entender formas posibles de felicidad. Así tiento a definir la poética de Nocturno, pero torpe sería aferrarse a esta presunta comprensión sin absorber y sentir cada texto.

El protagonista del primer cuento es mozo en un restaurante de Palermo Hollywood; él vive en Balvanera, y es importante considerar estos dos barrios como marcas de clase social. El protagonista es mozo en un barrio que detesta, aunque tampoco elogia su propio barrio; él es un escritor filosofante que gusta de advertir la decadencia intelectual y moral de sus clientes y demás pululantes de la zona. Un cliente es el “gordito gourmet”, otros dos son funcionarios kirchneristas, otros dos son “viejos canallas” de perfil derechoso antikirchnerista, otros dos son “homosexuales” “ociosos y arrogantes”; unánimemente son “fifís”, gente que nunca ha sufrido la escasez ni atina a comprenderla. “Viven bostezando con disimulo y añorando la libertad que no supieron defender”.

El segundo cuento, particularmente emotivo, resalta la voz del historiador, del filósofo de la historia argentina. Se titula “Memorias de un revolucionario”, y está dedicado “A Luis Guerrero”. Esto me pareció una feliz coincidencia simbólica, ya que el nombre “Luis” significa “ilustre en el combate”; el apellido “Guerrero” añade énfasis al concepto. Por tanto, podríamos pensar en las memorias de un guerrero ilustre revolucionario. Y para el caso de esta historia, se perfila un combate revolucionario desde la Ilustración, desde el estudio y análisis de novedosas aristas de la verdad en la Historia.

El protagonista es un historiador apasionado por las revoluciones, especialmente las realizadas o intentadas en Argentina. El conflicto progresivo del intelectual con su gente cercana, la agudizada propensión al silencio, la paranoia, la hostilidad del entorno hacia sus ansias de revolución auténtica, me recuerdan ciertas notas de Artaud en su ensayo Van Gogh, el suicidado por la sociedad. El poeta francés escribía:

“Es así cómo las pocas y bien orientadas voluntades lúcidas que han tenido que pelear en la tierra, en ciertas horas del día o de la noche se ven a sí mismas sumidas hondamente en estados de auténtica pesadilla en vela, cercadas por la extraordinaria succión de la extraordinaria opresión tentacular de una especie de magia cívica que no demora en presentarse explícitamente en las costumbres”.

Leeremos en “Memorias de un revolucionario”: “Mi vida social se encuentra reducida al mínimo, siento ahora el rigor del mundo, la cumbre asfixiante de los genios solitarios, el espesor de los olvidos, el despecho de la gente normal que ejerce un odio fino y sistemático”.

Creo haber delineado suficientes pistas y suficientes anzuelos como para incentivar la lectura de Nocturno (Ed. Mirador, 2023). Antes de despedirme, apuntaré unas percepciones sobre el último cuento del libro: “Crónica del fin del mundo”.

En este caso, el protagonista se introduce como un hombre que vive en el lujoso (aunque desalmado) Puerto Madero y cumple funciones lícitas e ilícitas dentro de un banco. Las sendas de lo ilícito excitarán la trama casi policial del texto, y el protagonista apreciará un reencuentro con los humildes y su belleza.

Comparo la peripecia general de los protagonistas de Nocturno con las errancias sapienciales del libro bíblico Eclesiastés, atribuido al rey Salomón. En esto, la apertura a degustar diversas y extremas zonas del destino y la vanidad, lo alto y lo bajo, los claroscuros, perseverando la mirada aguda, juiciosa y ávida de entendimiento, sin apego a ninguna estancia del viaje.

Leamos Nocturno con alma de flâneur, como paseantes estéticos desatemorizados; una gran mano de sabiduría aliviará nuestra jornada.

Marcos David Porrini, escritor. marcosdavid07@gmail.com

Contacto de Pablo Semadeni: pablosemadeni@yahoo.com.ar

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