Nuestra libertad tendría dueño: Los gigantes tecnológicos.

Como una nueva versión de “MONOPOLY” las empresas tecnológicas irán invadiendo nuestra libertad como consumidores.

Ciertos cambios culturales se vienen dando en el mundo a partir de la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) . Algunos comparan esta época con el paso de la agricultura manual a la producción con máquinas, pero el contexto es otro, la gente y como nos organizamos son diferentes también.



En el siglo XIX se sindicalizó el trabajo ante el abuso de las empresas, se crearon leyes para proteger al trabajador y al trabajo. Luego vino lo que todos conocemos: la jornada laboral de 9 horas, las vacaciones anuales pagas, el sueldo anual complementario, la jubilación y obra social.

Específicamente en Argentina, envueltos en una de las peores crisis económicas, estamos más preocupados en el día a día que en el avance y modificación de nuestras formas de relacionarnos con el trabajo, la producción y consumos de bienes. Desde los sectores más conservadores se oye un metadiscurso que demoniza la sindicalización y nos rotula a todos los argentinos como holgazanes, en comparación con venezolanos exiliados, chinos, etc. cuando en realidad no es vagancia lo nuestro, sino nuestra historia del trabajo y su legislación lo que nos diferencia con países sin libertades individuales o acosados políticamente.

A través de la exploración de las preocupaciones de los países más desarrollados por el avance de los monstruos tecnológicos, veremos que nuestro capital simbólico relativo al trabajo nos podría salvar, así como los alemanes están pensando el problema. Ellos, además, lo perciben como un riesgo para la democracia.

Quizás eso parezca una exageración, sin embargo si una empresa con gran poder mediático crea la necesidad de consumir determinados bienes, estamos ante un tipo de manipulación; el predecir nuestros consumos y acecharnos para ser el primero en entregar el pedido sería una forma de acoso encubierto mucho más grave, porque además coarta nuestras libertades de elección.

El caso que veremos es el de Amazon, el gigante tecnológico norteamericano que ya desembarcó en Europa.
Amazon sabe lo suficiente sobre la gente como para predecir si una mujer está embarazada aún sin que ella lo sepa, y todo eso lo deduce a través del estudio de los consumos y recorridos en su web.
Amazon lidera la era de los datos pero con la peligrosidad de una potencia extranjera, pone todo su batallón de desarrolladores en función de vendernos de todo antes de que lo necesitemos… o regular nuestras vidas?

Aníbal Rodríguez

Aníbal A. Rodríguez, es Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura por la Universidad de Tres de febrero, UNTREF (Buenos Aires, Argentina)
Artista digital como Aníbal Pees Labory, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano (Bs, Aires), Diseñador gráfico y audiovisual.
Fundador y director de “HUMUS” y “CUIDATE CULTURA”.

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